Ideblanco partió como un sueño, uno que tuve desde niña donde dibujaba bozetos de vestidos y jugaba con barbies, con el tiempo eso se diluyó hasta que comencé con los preparativos de mi matrimonio y descubrí que faltaba un lugar acogedor, algo más intimo y relajado donde no me dijeran que todo quedaba lindo sólo para cerrar una venta.

En ese momento volvieron a mi cabeza las ideas de la niñez, y con las herramientas ya adquiridas en la vida adulta decidi dar el paso.

Gracias a mis clientas por la confianza y a mi familia por la paciencia.

Karin